La Evaluación Universal no impactará favorablemente en la educación en México; en cambio generará conflictos serios, aseguró Hugo Aboites, especialista en evaluación durante el Foro Sectorial de Debate sobre la ACE y la Evaluación Universal, organizado por la Sección XVIII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Durante su participación en el evento, Aboites advirtió que desde hace 25 años las autoridades educativas han aplicado evaluaciones estandarizadas; durante ese tiempo no se han visto resultados a los múltiples problemas que enfrenta la educación.
Posteriormente, durante una entrevista, explicó que el problema real de la educación es muy complejo y debe ser evaluado por los principales actores desde las escuelas. Pero las percepciones de los protagonistas de la educación (maestros, estudiantes, directivos y padres de familia) no son tomadas en cuenta.
Consideró que las evaluaciones que han realizado las autoridades en los últimos 25 años responden, más bien, a presiones externas, principalmente de organizaciones internacionales, y a internas, específicamente de algunos empresarios.
Para el especialista, la evaluación universal tiene cuatro grandes problemas que la harán básicamente inútil para resolver el problema de la educación. En cambio, será un instrumento de control hacia los maestros que, a la larga, actuará en detrimento de la educación.
El primer gran problema de la Evaluación Universal, señaló, es que uno de sus componentes son los resultados de la prueba ENLACE; el 80 por ciento de los niños se ha ubicado, en cuanto a sus resultados, en nivel suficiente y elemental.
Sobre ello, el doctor en Educación precisó que, en un documento, la federal Secretaría de Educación Pública aceptó que los resultados de tal evaluación reflejan el impacto de la pobreza generada por la desigualdad social en nuestro país.
Por lo pronto, dijo, como tal prueba es un componente con alto porcentaje en la Evaluación Universal, el 80 por ciento de los maestros tendrá un resultado bajo, lo que se agrava porque la ENLACE tiene problemas en la estructura de las preguntas y en su relación con las respuestas, lo que genera confusión en los niños.
El segundo problema, a decir de Aboites, es que los maestros tendrán que resolver un examen estandarizado que presenta los mismos problemas que la ENLACE. Generará tal confusión que premiará la capacidad adivinativa de quienes los resuelvan.
El tercer problema es que, además, se evaluarán 25 comportamientos del docente en el aula; en esa evaluación participarán el director y dos o tres maestros de la escuela. Desde esa perspectiva será muy difícil la objetividad y podrían presentarse tres fallas: el favoritismo, la complicidad o la represalia.
Pero hay algo más, dijo, tal evaluación se realizará dos veces por año, como es muy difícil calificar 25 comportamientos durante una sesión, y como los maestros evaluados podrán concertar la fecha de evaluación, muchos tendrán tiempo para ensayar tales comportamientos y aplicarlos durante la evaluación. Dará pié a la simulación.
El cuarto problema tiene que ver con el último componente de la Evaluación Universal; los resultados en los exámenes aplicados a los maestros al terminar los cursos de actualización. Tales cursos son determinados de manera vertical por las autoridades.
Nuevamente, en ellos no se tomará en cuenta las necesidades reales de cada maestro. Necesidades generadas por las condiciones particulares de las escuelas y las regiones en que esté adscrito.
La evaluación, consideró, debe partir de los mismos centros educativos y debe enfocarse en sus problemas y necesidades particulares. “La evaluación tiene varios momentos; la que hacen los estudiantes en el aula sobre el maestro, la que hacen los maestros y los alumnos sobre los contenidos del curso, la que hacen ellos, junto con directivos y padres de familia sobre las necesidades escolares”.
Se trata, pues, de la evaluación que hacen los protagonistas del proceso educativo y que deberían tomar en cuenta las autoridades educativas. Es decir, esa evaluación debe subir y en cada momento deben ser solucionados problemas y necesidades detectados.
Sin embargo, la evaluación universal, y todas las evaluaciones que han hecho las autoridades educativas en los últimos 25 años no toman en cuenta a los principales protagonistas, y ello no permite que mejoren las condiciones de la escuela y de la educación en general.
Ellas, explicó, responden más bien a presiones externas, como la prueba PISA que impulsa la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La prueba ENLACE está relacionada con ella. Si México dejara de aplicarlas daría una imagen de desinterés en la educación.
También responde, concluyó, a presiones internas, específicamente de grupos empresariales, pues las evaluaciones, especialmente la universal, representan un mecanismo de fuerte control, pues sus resultados focalizan a los maestros y permiten generar perfiles específicos, lo que coloca a los docentes, especialmente los que se supongan con malos resultados, en situación de alta vulnerabilidad ante el poder de algunos grupos.




